10 claves más una para una excelente entrevista de trabajo

No es casualidad que Elena, una de las protagonistas de mi última novela El guardián de recuerdos, sea seleccionadora. Llevo muchos años trabajando en RRHH y, excepto un par de detalles más, es lo único que comparto con ella. Aunque es uno de mis personajes favoritos en esta novela, su decisión de abandonar a su pareja, su familia y sus amistades cortando de raíz con todos ellos no es algo que yo me plantee hacer ni mucho menos.

A lo que iba con este artículo: como seleccionadora, muchos amigos me piden consejo cuando van a hacer una entrevista de trabajo. El consejo más importante, por encima de todos, es simple y llanamente sé tú mismo.

Antes de empezar, ponte en la piel del seleccionador

Quítate de la cabeza que el seleccionador es tu enemigo, eso solo puede perjudicarte y hacerte sentir más nervioso, lo que restará tus posibilidades de mostrarte como eres y aumentará tus posibilidades de fracasar. El seleccionador está buscando exactamente lo mismo que tú: que seas la persona elegida.

Cada proceso de selección es un mundo, pero en términos generales un seleccionador puede revisar unos 300 CVs, realizar unas veinte entrevistas telefónicas y otras diez presenciales. Suma horas y verás que estamos hablando de una alta carga de trabajo que, en sus inicios, es muy monótona y hasta aburrida.

 

Cerrar el proceso es lo único que desea el entrevistador, no pillarte y descartarte.  

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  1. Ponlo fácil con tu CV: echa un vistazo a la candidatura a la que has optado. Puede que tengas unos cien competidores o quinientos. Sea cual sea la cifra, revisar más de veinte currículums es desesperante. El seleccionador lo hará de forma vertical, sobre todo si hay quinientos candidatos. Haz que encuentre fácilmente la información relevante sobre tu experiencia y el encaje con lo que buscan. La diversidad de colores, mil secciones mal definidas, fechas escondidas, puestos sin descripción que no permiten saber qué hizo el candidato y cualquier formato poco visual solo dificultará esa lectura vertical y será más probable que el curriculum sea descartado.
  2. Haz un guión: No hay duda de que conoces de primera mano tu vida y tu experiencia laboral. Pero prepara un guión teniendo en mente qué están buscando y destaca especialmente las funciones más relevantes para el puesto. Por ejemplo, si buscan a alguien que haya hecho presentaciones al Comité de Dirección no te olvides de comentarlo si ha sido una de tus funciones. Además, tener un guión pensado te ayudará a sentir que tienes más control sobre la situación y mostrarte como una persona más segura.
  3. ¿Cuál es tu enfermedad?: Yo suelo decir que los nervios son los síntomas, pero la enfermedad es otra. Es decir, lo importante es identificar qué motiva estos nervios: hay quien tiene miedo al rechazo, a otros le disgusta echarse flores a sí mismo, otros han preparado una identidad falsa para la entrevista y se sienten inseguros, a otros les cuesta hablar con personas que no conocen… Identifica qué es lo que te pone nervioso y atácalo de raíz, no sirve de nada repetirte como un mantra que no te pongas nervioso sin más. Comprender qué te hace sentir nervioso te ayudará a gestionar mejor la situación. Si estás nervioso porque quieres demostrar ser alguien que no eres, olvídate del disfraz. Si te pone nervioso pensar que te pueden rechazar, pregúntate qué es lo peor que puede pasar y que aunque te rechacen solo significa que no encajas en esa empresa. Nunca significará que no vales.
  4. Sé puntual: Un tópico, pero importante. Tampoco llegues demasiado pronto. Llegar unos diez minutos antes es lo ideal.
  5. Conoce a la empresa: Vivimos en la era de la información y no te costará nada leer su página web y noticias recientes. Demuestra interés por la empresa en la que quieres trabajar, aunque sea una de las cincuenta a las que has optado. Pongámoslo de otra forma. Un día te dice tu pareja que ya no recuerda si te gusta el vino tinto, blanco o rosado. Como ha tenido tantas parejas ya no se acuerda de cuál te gusta a ti, así que te pide que por favor se lo recuerdes. ¿Duele, verdad? Bueno, los entrevistadores también queremos pensar que somos los únicos importantes en tu vida y te has esforzado al máximo por lograr este trabajo.
  6. Terreno prohibido: Hablar mal de tus antiguos trabajos o jefes. ¿Por qué molesta tanto que un candidato hable mal de sus antiguas empresas o superiores? En las entrevistas los seleccionadores quieren saber cómo actuará su candidato en el futuro. Es un error pensar que actuaciones pasadas garantizan actuaciones futuras (en bolsa es lo que dicen), pero es en lo único en lo que pueden basarse los entrevistadores. Te preguntan por situaciones pasadas para intentar saber cómo actuarás en el futuro. Si hablas mal de tu jefe solo cuentas tu versión de los hechos y seguramente lo harás de forma subjetiva (todos lo hacemos). Pero, además, dejas demasiadas puertas abiertas a la imaginación y una de ellas es “hablará también mal de esta empresa en el futuro”. ¿Para qué meterse en un charco con barro? Te vas a manchar.
  7. Mentir no es una opción: El mundo es muy pequeño. Fulanito siempre conoce a Futanito que conoce a Menganito. Te van a pillar. Es más, lo van a notar en el trabajo y tú vas a estar inseguro. Si mientes, no puedes preguntar por lo que no sabes pero sí deberías saber. Si no puedes preguntar, te equivocarás. Si te equivocas mucho, te despedirán. Mentir no es una opción.
  8. Sé directo: normalmente cuando los candidatos divagan y se pierden al contar sus propias experiencias es porque están nerviosos. Cuando estamos nerviosos muchas personas hablamos. Cuando hablamos y hablamos y hablamos, acabamos hablando a lo tonto. Cuando hablamos a lo tonto, nadie sabe qué hemos dicho. Una vez más, volvemos al punto dos. Prepara bien la entrevista y no te meterás en estos barros.
  9. Preguntas comunes: aunque no deberíamos, a veces los entrevistadores nos despistamos cuando un candidato se pone a hablar. Nos preguntamos si hemos apagado la calefacción antes de salir de casa o si la reunión que tenemos después empieza a las 11 o a las 11.30… y cuando de pronto el candidato se calla tienes que preguntarle algo. Así que, debido a que te has perdido pero no quieres reconocerlo, recurres a las típicas y manidas preguntas para salir del paso. Asegúrate de que has preparado una buena respuesta para ellas, es muy fácil que te las planteen: ¿cuáles son tus tres mejores cualidades y tus tres peores?, ¿qué es lo que más y menos te gusta de tu trabajo?, ¿por qué deberíamos contratarte a ti?
  10. No eres tú, soy  yo: Hiciste una entrevista de trabajo en el pasado y salió fatal. Sentiste que no encajabas en absoluto, te sentiste incómodo, bajo presión, observado y analizado. Tengo una buena noticia: la culpa es de tu entrevistador. El seleccionador tiene la obligación de crear un ambiente agradable y de logar que el entrevistado se sienta cómodo y a su mismo nivel. Es más, le conviene hacerlo porque solo cuando los candidatos están cómodos se muestran como realmente son sin poner barreras. Solo en muy contadas ocasiones se puede crear con intención un entorno menos agradable (nunca demasiado). Por ejemplo, si la vacante es para un puesto especialmente complicado con interlocutores que buscan una vuelta de tuerca.
  • 10 más una: Sé tú mismo: fingir que eres otra persona para encajar en una empresa solo podrá perjudicarte. ¿Fingirías que eres otra persona para estar con alguien? Si no lo harías en tu vida personal, ¿por qué hacerlo en la profesional? Déjame recordarte que tristemente pasas más horas al día (contando solo las que estamos despiertos) en la empresa que disfrutando de nuestra vida personal.

 

Y termino con el mismo consejo con el que empecé enfatizándolo aun más: sé tú mismo porque eres perfecto tal y como eres. Tal vez no encajes en uno de los puestos que has solicitado, pero eso no quiere decir que no valgas. Simplemente quiere decir que no encajas en una empresa, nada más.  

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