¿Qué hay de cierto sobre los Millennials?

Este tema me interesa mucho y he leído varios estudios sobre la generación millennial (nacidos entre 1980 y 2000). A pesar de las investigaciones que los sustentan, siento que son incompletos. ¿Somos tan egoístas los millenials como dicen? ¿Valoramos más los proyectos en los que trabajamos que el dinero? Es más, ¿se nos puede etiquetar? Yo creo que más allá de estos tópicos, la principal diferencia frente a otras generaciones es cómo nos relacionamos con el mundo. 

Parece ser que soy millennial, o eso dicen algunas estadísticas. Veo las características que componen este grupo de personas, resumidas algunas de ellas en el siguiente listado, y no sé entonces si soy millennial: valoramos más un proyecto interesante a corto y mediano plazo que el dinero; somos un pelín egoístas; no nos esforzamos; nos gusta trabajar en equipo; queremos resultados inmediatos; anteponemos nuestra vida personal a la laboral.

 

Me reconozco en algunas y no en otras. Y reconozco a personas de otras generaciones en algunas de estas. Nunca me han gustado las etiquetas, aunque entiendo que es normal hacer estudios sociológicos y determinar las características generales que distintos colectivos comparten. Aun así no puedo evitar ver este listado y preguntarme cuánta verdad alberga.

 

Mujeres protestando en contra del uso forzado de la hijab en Irán un día después de la revolución islámica en 1979
Mujeres protestando en contra del uso forzado de la hijab en Irán un día después de la revolución islámica en 1979

 

¿Qué sí nos diferencia? Nuestra relación con el mundo.

Dicen que los millennials son distintos por el boom de internet. Sin embargo, para mí la verdadera diferencia es otra: los millennials han cambiado su forma de relacionarse con el mundo. Veamos dos ejemplos claros:

 

 

- La autoridad de los padres o de un profesor en aula puede cuestionarse. Generaciones atrás, esta autoridad era casi indiscutible. Esto no quiere decir que generaciones anteriores no se rebelaran. De hecho tenían posiblemente un mayor espíritu de reivindicación que el que existe ahora (podríamos abrir un debate sobre si en épocas anteriores el mundo necesitaba esas reivindicaciones y ahora vivimos mejor o, por el contrario, tan solo callamos más). 

-  Las relaciones son para toda la vida… porque los dos quieren que sea para toda la vida... o bien son para toda la vida hasta que terminan. A día de hoy las parejas están juntas porque quieren, no porque hayan firmado un contrato. Si no funciona, después de dar las oportunidades necesarias, lo habitual es que la relación finalice. Es más, la forma tradicional de plantear una familia ya no es la tónica. 

 

¿Cómo se traslada esto a la empresa?

Los jefes han tenido que aprender a gestionar personas sin hacer valer su autoridad. El “porque yo lo digo” no vale para un millennial. Si no comprende lo que le piden y para qué, lo rechazará porque sí se plantea que la autoridad no tiene razón porque sí. Es necesario engancharles con el proyecto.

 

Por otra parte, los millennials no tienen que ser fieles ciegamente solo porque hayan firmado un contrato: se pueden ir de la empresa en cuanto esta deje de resultarles atractiva. Pueden superar baches juntos y demostrar resistencia a dificultades, pero no tiene porqué irles la vida en ello. Además, no olvidemos que muchos han visto cómo sus padres dedicaban su vida a una empresa que, en los momentos más fuertes de la crisis que acabamos de vivir, prescindieron de ellos. Una vez más, es necesario engancharles con el proyecto y no con la empresa como ente abstracto.

 

¿Comparten todos los millennials estas dos características? Claro que no, pero creo que es innegable que sí se relacionan de otra forma con el mundo: con sus padres, profesores, parejas, jefes y empresa. Ahí es donde han cambiado de verdad las reglas del juego. 

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