Algunas mujeres ya no quieren ser invisibles

Estamos en un momento en que algunas mujeres se niegan a permanecer en la sombra donde la historia las ha relegado continuamente. Exigen sus espacios y el mismo trato que a sus compañeros masculinos. Y no solo ellas. Muchos hombres también acompañan esta reivindicación. Porque hay algo que es obvio: si no contamos con el apoyo de ellos, ellas jamás lograrán ser iguales.

 

Para el cambio, es necesario trabajar en muchos ámbitos. Yo destaco la educación que sigue siendo eminentemente sexista y hacer visibles modelos de liderazgo y de éxito femenino en los medios de comunicación, una batalla que casi no está ni en debate.

 

Si no crees que haya desigualdad a la hora de destacar logros femeninos ahí van un par de sencillas y rápidas recomendaciones, aunque el tema es muy profundo como para tomarlo a la ligera: coge el periódico de hoy y fíjate en si quien firma los artículos de opinión son más hombres o mujeres. A las personas nos gusta escribir y leer sobre otras personas en las que nos podemos reconocer. Es normal que ellos escriban más sobre hombres. 

Otra, haz el test de Bechdel cuando veas una película:

1. ¿Salen al menos dos personajes femeninos?

2. ¿Hablan entre sí en algún momento?

3. ¿La conversación gira en torno a algo que no sea un hombre?

¿Qué está pasando?

En un mismo día me encuentro con tres eventos relacionados: la asociación Órbita Diversa logra que el Ayuntamiento de Madrid de más visibilidad a las autoras españolas en el Barrio de las Letras, ahora inexistentes; en el cine disfruto con intensidad de la magnífica película Figuras ocultas que da luz a la historia de las matemáticas que ayudaron a llevar al hombre a la luna; se celebran multitudinarias marchas por las mujeres, motivadas por el Presidente Trump y sus ataques machistas.

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Mi conclusión es que algunas mujeres ya no quieren ser invisibles. Y digo algunas, porque no es ni mucho menos la apuesta de todas. Recordemos que más mujeres votaron a Trump que a Clinton. Sin su apoyo, hoy no sería presidente de Estados Unidos. 

 

Mi sensación es que estas mujeres y hombres (sin la unión de los ambos, es imposible emprender nada) que apuestan por la igualdad se encuentran en el ciclo III de una fase de aprendizaje, mientras que la otra parte del mundo se ha quedado en la fase I. ¿Cuál es este ciclo? 

 

En la imagen: en una de las marchas de las mujeres contra Trump del 21/01/17: "No me puedo creer que tenga que seguir protestando por esta mierda". Foto encontrada en http://www.thepoke.co.uk/2017/01/21/10-best-placards-womensmarch/

Las cuatro fases del ciclo de aprendizaje
Las cuatro fases del ciclo de aprendizaje

- Inconscientemente incompetente: no sabemos que no sabemos. En el tema que nos ocupa, serían aquellas personas felices que dicen que ya existe igualdad de derechos y las mujeres no tienen nada que reclamar.

 

- Conscientemente incompetente: abrimos los ojos y de pronto nos damos cuenta de que no sabemos. Muchas mujeres en este momento se enfadan con el mundo ante todos los prejuicios que de pronto se hacen visibles ante sus ojos en la televisión, en la educación, en los juguetes sexistas, en el trabajo, en la familia… Este momento del aprendizaje es aun inmovilista, pero es un momento difícil e incluso triste.

 

- Conscientemente competente: sucede cuando cada día tienes que esforzarte en lograr tu objetivo. Aquí es donde creo que estamos. Mujeres que luchan por sus iniciativas; que en el trabajo tienen que pelear porque se contrate a las mujeres más adecuadas para el puesto, no a hombres menos preparados; que tienen que exigir su hueco aun cuando a otros se lo regalan. Es un momento que requiere de mucho esfuerzo, energías y constancia. En cualquier ciclo de aprendizaje, este es el punto que más desgasta mientras que la fase II – abrir los ojos - es la más dolorosa.

 

- Inconscientemente competente: ya no tienes que esforzarte, todo es natural. Interactúas con tu entorno sin requerir un esfuerzo adicional y la nueva competencia que has adquirido no supone un desgaste para ti. Estamos muy lejos de encontrarnos aquí, sobre todo porque en este ciclo de aprendizaje necesitamos a la sociedad al completo. Para mí, un frente en el que deberíamos trabajar con mayor eficacia es la abrumadora educación sexista. Enseñar a las niñas que pueden ser lo que quieran y se pueden comer el mundo como ellos, no esperar a ser rescatadas o preocuparse por su físico (cuántas veces habremos oído que le dicen a ellas no llores que te pones muy fea). Niñas a quienes no se desanime a estudias carreras de ciencias tal y como las investigaciones demuestran que sucede a día de hoy. Niñas y jóvenes a quienes no se oculten modelos femeninos de éxito y de liderazgo como estamos haciendo continuamente. Necesitamos esos modelos, necesitamos que los medios de comunicación también destaquen los logros femeninos.

 

 

Las personas nos movemos en gran medida por modelos y por posibilidades; las puertas cerradas y salir de lo normal requiere un esfuerzo extra que a ellos no se les exige. 

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