Madrid exprés en un día

El oso y el madroño en Sol
El oso y el madroño en Sol

He tenido más de una visita que no podía dedicar mucho tiempo a mi ciudad. Y sí, se puede hacer un recorrido de un único día en Madrid sin morir en el intento, disfrutando de los principales lugares, de la gastronomía local, paseando por sus calles entre magníficos monumentos y edificios. Hay que ir bien preparado con zapatos cómodos y ganas de andar.

 

¿Por qué hacer esta ruta? No necesitarás transporte, solo tus pies; caminarás por las calles más bonitas de Madrid; verás los principales lugares de interés; la distancia máxima entre cada uno es de diez minutos; en esta ruta, en cualquier momento estarás en un sitio perfecto para comer o tomar algo.

 

Antes de comenzar, si tienes la ocasión, te recomiendo leer Un día de cólera de Arturo Pérez Reverte. Relata el levantamiento de Madrid frente a los franceses el 2 de mayo de 1808, probablemente el acontecimiento histórico que más enorgullece a los madrileños. Si lo lees, no puedes dejar de cenar entonces en el barrio de Malasaña y conocer la Plaza Dos de Mayo con un monumento a los protagonistas de este día: Velarde y Daoíz.

Vista de la Catedral la Almudena
Vista de la Catedral la Almudena

Mañana

A las 9 de la mañana es una buena hora para comenzar el recorrido en el egipcio Templo de Debod. ¿Un templo egipcio en Madrid? No, los egipcios no llegaron tan lejos en sus territorios. Fue un regalo del gobierno egipcio a España por nuestra ayuda económica para salvar Abu Simbel y el templo de Filae (haz clic aquí para más información sobre estos templos). Es un monumento sencillo rodeado de un estanque de agua, enigmático e imponente a pesar de esa sencillez. Si el tiempo no apremia, vale la pena visitar el interior y sorprenderse de cómo puede ser tan grande cuando por fuera parecía tan pequeño. Este es mi rincón favorito de Madrid -aquí descubrí cómo terminar la novela La extranjera-, no hay mejor lugar para empezar el día. 

 

Desde aquí bajamos la escalinata y nos dirigimos a la derecha hacia la Plaza de España. No lo considero un lugar tan especial, pero entiendo que puede ser un imprescindible ver el monumento de El Quijote y Sancho Panza. El edificio de Plaza España, con su toque comunista, está justo enfrente.

A muy pocos metros, caminando detrás del redondo e insípido edificio de hormigón del Senado, disfrutamos de uno de los lugares más bonitos de Madrid: Plaza de Oriente, el Palacio Real y la Catedral con sus vistas hacia el Parque del Oeste. En una visita de un día da tiempo a visitar tanto el palacio como la catedral, aunque si prefieres un recorrido relajado recomendaría disfrutar de un café en una de las terrazas de la Plaza de Oriente, rodeado por el Teatro Real que, por cierto, tiene forma de sarcófago.

 

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Interior de la Basílica de San Francisco el Grande
Interior de la Basílica de San Francisco el Grande

Mediodía

El estómago puede comenzar a rugir, pero antes de darle lo que necesita pararemos en la Basílica de San Francisco El Grande. Tan solo hay que seguir recto una vez pasada la Catedral, por la calle Bailén, a poco más de cinco minutos. Si esta última te dejó con la sensación de que no es tan bonita, la Basílica te resarcirá con creces. Aunque es un templo que no siempre se incluye en los itinerarios de visita de Madrid, para mí es imprescindible y desde luego mucho más impactante que la Catedral. Su cúpula de planta circular es la tercera de mayor diámetro de la cristiandad (wikipedia dixit).

 

Ahora ya te encuentras a pocos metros del conocido barrio de la Latina. Si haces la visita en sábado o domingo, disfrutarás de un gran ambiente. Sube la calle Carrera de San Francisco y estarás rodeado de tabernas donde degustar las mejores tapas de Madrid. Recomiendo la tapa de solomillo en El Txirimiri, cualquier combinación de huevos estrellados en el muy conocido Taberna de los Huevos de Lucio (el de hijo, el del padre también pero ten en cuenta que el precio es mayor y es necesario reservar con antelación) o el pincho de tortilla en Juana la Loca. A quien le apetezca un mojito puede acercarse al Delic, conocido famoso también por sus deliciosas tartas. 

 

Otra opción es evitar la parada para comer en La Latina y dirigirte directamente a la Plaza Mayor, que está a unos diez minutos andando. Puedes entonces parar a comer en el Mercado de San Miguel, eligiendo entre diferentes puestos de comida aquellas tapas que más te apetezcan. El sitio en sí vale la pena visitar, por el ambiente y lo bonito que ha quedado. Cuenta con que es difícil encontrar un hueco los fines de semana, ya que es un lugar popular. 

Gran Vía espectacular
Gran Vía espectacular

En la Plaza Mayor, si te animas, puede llevarte de recuerdo un cuadro de Madrid elegido en uno de los puestos que encontrarás. Si no te has tomado el café y te apetece coger energías para lo que queda de camino, es buen sitio para ello. O, si te has dejado un hueco en el estómago para un postre potente, dirígete a la Chocolatería San Ginés y disfruta de unos deliciosos churros. También tienes cerca la famosa Mallorquina para comer un trocito de tarta.  

 

Tarde

Una vez en la Plaza Mayor lo mejor es caminar hacia la Plaza Puerta del Sol, la misma que todas las nocheviejas inunda nuestras televisiones. Y aquí tienes que tomar una decisión para ir a Cibeles: caminar por la calle de Alcalá o subir hacia la calle de la Montera o la de Preciados (más bonita) para enlazar con Gran Vía. Yo no sabría cuál elegir si solo tuviera tiempo para un único recorrido. En la Calle Alcalá te encontrarás con edificios más bonitos y cuidados. Pero nadie puede pasar por Madrid sin vivir el encanto de la Gran Vía. Decidas lo que decidas, acabarás en la Calle Alcalá a la altura de unos edificios representativos de esta calle, el Círculo de Bellas Artes y el Banco de España

 

Continúa andando hasta la Fuente de Cibeles, puedes incluso subir a la cafetería que hay en la terraza del Ayuntamiento para disfrutar de las impresionantes vistas.

 

Si te animas a un recorrido largo, decántate por pasear por el Paseo del Prado que te quedará la derecha. Bajando verás el Caixaforum con su jardín vertical, el Museo Reina Sofía y, por supuesto, El Museo de El Prado. Yo no recomendaría visitar este último en una tarde tras un día así de agitado, pero no quiero dejarlo de lado por la importancia que tiene. 

El Palacio de Cristal en el Retiro
El Palacio de Cristal en el Retiro

El Prado es un museo que debe visitarse un día tranquilo para poder dedicarle el tiempo que desees sin cargar con el cansancio de otras visitas. Si te animas por este recorrido artístico, puedes bajar hasta la Estación de Atocha y dejarte impresionar por el jardín tropical. Si quieres finalizar aquí tu recorrido del día y te acercas a la hora de la cena, te recomiendo hacer un último esfuerzo (desde Atocha serán diez minutos) y caminar hasta el restaurante Las Bodegas de Rosell, en la Calle General Lacy. Comida española de muy buena calidad y a buen precio.

 

Desde aquí, o bien desde Cibeles si has decidido no realizar esta parte del recorrido, caminas ya hacia la última parte del trayecto: Parque del Buen Retiro. Anda con libertad dentro de este parque, abierto al público desde finales del siglo XIX, sin rumbo fijo, pero no te olvides de buscar El Palacio de Cristal y la curiosa estatua del Ángel Caído. Con el estanque te encontrarás sin que lo busques. 

 

Si no hiciste el paseo del Prado y aún te quedan energías (¡valiente!), sal del Retiro por la Puerta de Alcalá y recorre la Calle Serrano hasta la Plaza de Colón. Aquí, y continuando en la misma calle una vez pasada la plaza, encontrarás las tiendas más lujosas de la ciudad.

 

Noche

Llega el momento de descansar. Estás en pleno Barrio Salamanca, rodeado de restaurantes de lujo pero también de otras opciones mucho más asequibles. Si finalizas tu recorrido en el Retiro y te apetece una buena hamburguesa, estás al lado de restaurante donde puedes comer la mejor hamburguesa de Madrid: el Alfredo's. Si tu visita es en viernes, sábado o domingo y no habías hecho reserva, olvídate de este plan. Si tienes un presupuesto medio-elevado, te encantará la Calle Jorge Juan y cualquiera de sus modernos restaurantes. Si te apetece algo más castizo, camina hasta la Calle Ibiza y prueba de bar en bar las tapas y raciones que más te atraigan o elige uno y disfruta de una cena tranquilamente sentado. Te lo mereces. 

Jardín Tropical de la Estación de Atocha
Jardín Tropical de la Estación de Atocha

 

Si no te importa moverte de zona, tienes por supuesto muchas más opciones. Si has leído Un día de cóleratienes que cenar en Malasaña y visitar la Plaza Dos de Mayo. Encontrarás un ambiente joven muy agradable, entre hipster y moderno. Queda poco de los días de aquel Malasaña de los ochenta, aunque algo encontrarás si buscas paliar tu nostalgia.

 

La zona de Conde Duque, con el cuartel que tanto se destaca en el libro, es otra opción cercana. Es una de mis zonas preferidas de Madrid. Tiene mucho menos ajetreo que cualquiera de las otras zonas que he comentado, pero no por ello es menos atractiva. Encontrarás bares gallegos y asturianos, de raciones y tapas (no se puede perder uno las croquetas de la Taberna de El Gato), un peruano (Tiradito) y un mexicano (La Herradura) de muy buena calidad a buen precio. 

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Comentarios: 2
  • #1

    Pilar (sábado, 18 febrero 2017 14:52)

    Muy ilustrativo y enriquecedor

  • #2

    Astrid Nilsen (domingo, 19 febrero 2017 11:33)

    ¡Gracias Pilar!