Impresionante Egipto, inolvidable Egipto

En marzo de 2009 escribí para la revista Travelport un reportaje sobre Egipto acompañado de las impresionantes fotografías que realizó mi padre en el viaje. Lo reproduzco hoy en este blog. 

No es fácil relatar un viaje a Egipto, mayormente porque los términos colosales o maravillas se quedan a medio camino para describir lo que el país ofrece. Cada día en Egipto visitamos un monumento que de por sí sería excusa suficiente para soportar las altas temperaturas y horas intempestivas en que suena el despertador.

 

 


Luxor

Templo de la poderosa faraona Hatshepshut
Templo de la poderosa faraona Hatshepshut

Al aterrizar en Luxor te sacude una oleada de calor y sequedad, sumada a la fatiga del viaje y a esa pizca de emoción que era más intensa antes de subir al avión y se ha ido apagando un poco con el cansancio nocturno. Subes en el autobús y miras por la ventana con devoción, creyendo que de pronto una pirámide se pondrá en tu camino y habrá que flanquearla, o más bien imaginándote entre dunas y dunas de arena. Pero en vez de ello, con un poco de decepción, llegas a la famosa motonave para embarcarte en el Nilo - en nuestro caso, durante la noche cerrada. Y en las aguas del Nilo pasas la primera noche con la noticia de que el despertador sonará a las cuatro de la mañana. Como aun no sabes bien si el viaje será todo lo que prometen, crees que te importará. Pero ni el calor, ni las horas, ni el sueño continuo... nada, absolutamente nada, hará que este no sea el viaje más impresionante que se puede realizar. Ni siquiera aun eres consciente de que dormirás sobre las aguas del Nilo, el mítico Nilo de Agatha Christie, de Cleopatra y su corte, del longevo Ramsés II.

Sigue leyendo sobre el templo de Karnak, templo de Luxor, Valle de los Reyes, templo de Hatshepshut, colosos de Mennon  haciendo clic aquí.

Abu Simbel, Assuán, Edfu, Komombo y Templo de Filae

Egipto me ha fascinado desde siempre, sus reyes, sus dioses, su poder, sus monumentos tan impresionantes. Era un viaje muy deseado y en especial por poder Abu Simbel. Este templo era para mí el objetivo del viaje. Se hacía desear hasta el tercer día. Pero los previos con Edfu, Komombo e incluso la presa de Assuán seguían abriendo el apetito a más.  Sigue leyendo sobre estas visitas aquí.

Nubia, El Cairo, las pirámides

Al contrario de lo que pudiera parecer, para una enamorada de Egipto como yo, no estaba especialmente entusiasmada con visitar las pirámides. Y cuánto me equivocaba. De pronto, estás en una película, en un escenario irreal, en una farsa... que es muy real y que puedes tocar, sentir y oler. 

Conoce más sobre la última parte del viaje haciendo clic aquí.

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