Zapatero a tus zapatos

Aunque lo habitual es decir que no se pueden hacer preguntas personales en entrevistas de selección, no es raro que algún amigo mío me cuente su propia experiencia poniendo esta máxima en evidencia. O que yo misma haya estado en entrevistas con el manager de negocio y este haya planteado alguna de este tipo al candidato, aun habiendo sido avisado de la política de la compañía. Los de RRHH somos quienes nos llevamos la mala fama injustamente, pero bueno, lo asumimos con dignidad. 

 

Por diversos motivos creo que estas preguntas están fuera de lugar. Como en todo, sin embargo, no hay extremos sino una escala de grises.

Primera cita con un hombre o una mujer. Los dos están disfrutando ya del postre después de una cena que ha ido mucho mejor de lo esperado. En ningún momento se han quedado sin tema de conversación teniendo que apresurarse para completar silencios incómodos. Según atacan el postre, uno de los dos le pregunta al otro con total naturalidad "Y tú, ¿cuánto dinero ganas?". El otro o la otra responde con una mirada de extrañeza y deja a medio camino entre su boca y el plato la cuchara con un buen trozo del volcán de chocolate que pretendía zamparse con la alegría de que todo va rodado. "¿Qué cuánto gano?", responde con incredulidad. O bien optará por guardar las formas, el chico o la chica le ha gustado y no quiere estropearlo todo. "Eh... no sé, qué más da. ¿Te gusta el postre?". Pero resulta que le gusta mucho y hace tiempo que no tiene una cita, le atrae de verdad y contesta con un poco de vergüenza. "Gano exactamente xxx mil euros al mes".

La conversación, decida lo que decida responder, ya no es tan fluida. Intentan retomar la confianza ganada hasta el momento y cuando ya van por la segunda copa lo consiguen. Menos mal que han salvado la noche y la cita. Esto, en el supuesto de que estuvieran interesados en hacerlo. Si no lo estuvieran, habría terminado de forma bien distinta, se hubiera hecho la pregunta del dinero o no.

 

¿Qué tiene que ver esto con una entrevista de selección? La situación es la misma pero a la inversa.

Yo estoy seleccionando por la capacidad profesional del candidato, no por si tiene pareja, está pensando en tener hijos, tiene hermanos (sí, es cierto, lo he escuchado en una entrevista y aun sigo sin entender qué hay de relevante en esta pregunta) o si le gusta ir al monte. En una cita, un contexto radicalmente distinto, se decide si te gusta o no la persona por cómo es, no por cuánto gana. 

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Desde mi punto de vista, introducir una pregunta de carácter personal en una entrevista de selección:

- Carece completamente de sentido para el objetivo de la entrevista.

 

- No aporta información relevante sobre si el candidato es apto o no para el puesto. O peor, puede llevar a conclusiones más que erróneas. He llegado a escuchar que tal persona que se ha divorciado no puede ser válido para un puesto de responsabilidad que requiera un compromiso a largo plazo... Increíble, pero cierto. Mucho más de lo que pensamos. 

 

- Rompe la dinámica de la entrevista, se genera un momento incómodo al igual que en el ejemplo que ponía al inicio. La entrevista tiene que ser una conversación en un entorno agradable entre dos personas adultas y profesionales que buscan lo mismo: contratar y ser contratado. Aquí puedes ver más información sobre cómo veo yo las entrevistas. 

 

Hay un pero a esta postura sobre no hacer preguntas personales. Bueno, dos:

- Alguien que se dedica a selección tiene que tener un interés genuino por conocer a personas, interesarse por sus vidas, sus historias. Si no le gustan las personas, es imposible que sea un buen seleccionador. A mí me encanta escuchar las historias de los demás e incluso robarles algún detallito para mis novelas (¡manteniendo la confidencialidad!). Por eso, no es raro que en la entrevista, si se ha creado un entorno de confianza en el que ambos se sienten cómodos, pueda permitirme preguntar algo del estilo "¿por qué elegiste Grecia para tu año Erasmus? ¿te gustó la experiencia?" o "¿qué te llevo a mudarte de ciudad"?. Son, creo, suficientemente abiertas como para que el candidato decida si quiere contarme algo que entra en su ámbito personal o limitarse a una explicación más superficial. Es su decisión y lo respeto.

 

- Conozco a una persona que hacía trabajos de altura y, además, su afición era escalar. Estoy convencida de que si en la entrevista de selección se lo contó al entrevistador, a este se le iluminó una luz: si escala, no tiene miedo a las alturas y no se paralizará como ha sucedido en alguna ocasión. Este es uno de los casos en que es bueno conocer las aficiones del candidato si están relacionadas con el puesto. 

 

Y por último, un apunte. No hay una línea infranqueable entre hablar de temas personales y profesionales en una entrevista. Muy a menudo se mezclan y solo si el entrevistador ha sabido hacer una buena entrevista y demostrarle al candidato que su objetivo es seleccionarle, no descartarle, y que quiere conocerle, este se sentirá más cómodo para hablar tranquilamente de aspectos de su vida personal sin sentirse juzgado por cada movimiento que haga. Por ejemplo, a la pregunta de por qué cambiaste de trabajo muchas veces tiene una respuesta que involucra una decisión profesional y personal. 

 

Lo que quiero decir es que es legítimo, muy legítimo, hablar de temas personales en la entrevista. Pero es decisión del candidato qué quiere contar, no del entrevistador con preguntas que pueden hacer que se sienta incómodo. 


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¿Cuál es tu experiencia con las entrevistas? ¿Te han planteado preguntas personales? ¿Las planteas tú mismo a la hora de hacer entrevistas? Comparte tu punto de vista en comentarios.  

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Comentarios: 3
  • #1

    Ingrid (domingo, 05 febrero 2017 10:59)

    Totalmente de acuerdo!!!

  • #2

    María (jueves, 09 febrero 2017 10:34)

    Coincido contigo totalmente, pero desgraciadamente la realidad que me estoy encontrando es otra, sobre todo, si tienes 33 años y eres mujer...

  • #3

    Astrid Nilsen (jueves, 09 febrero 2017 11:42)

    ¡Gracias Ingrid!
    María, me da muchísima rabia lo que dices, sobre todo porque yo soy, igual que tú, mujer de 33 años y me sentaría fatal que me hicieran esas preguntas en el otro lado de la mesa. Espero que las personas que hacen preguntas personales lean este artículo y comprendan que no tienen sentido.
    Gracias por compartir tu experiencia.